Advertisement

Main Ad

La vida secreta de Walter Mitty, ¿quiénes somos? ¿quiénes queremos ser?

 




Hola queridos lectores, hace ya un tiempo me había encontrado un reel en Instagram muy interesante e inspirador, por cierto, el reel es el fragmento de una escena de la película “La vida secreta de Walter Mitty”, escena donde pretenden fotografiar a un animal “muy raro”, raro en el aspecto de que no se deja ver muy seguido, entonces aparece los siguientes diálogos:

 

 

Walter: ¿Cuándo tomaras la fotografía?

Sean: A veces no lo hago; si un momento me gusta a mí, en lo personal, no me gusta distraerme con la cámara, me gusta solo estar en él.

 

 


La película está basada en el cuento de James Thurber, publicado en 1939, que narra las aventuras imaginarias de un hombre aburrido y apocado, que se evade de su realidad gris mediante fantasías heroicas y románticas. El director y protagonista de la película, Ben Stiller, actualiza y amplía esta historia, convirtiendo al personaje de Walter Mitty en un empleado de la revista Life, encargado de revelar los negativos fotográficos que le envía el prestigioso fotógrafo Sean O’Connell.

 

Walter Mitty resulta ser un personaje con el cual muchos de nosotros podemos conectar, gracias a como fue escrito, pues se trata de un hombre solitario, tímido y en sus cuarentas, que tiene una vida rutinaria, monótona, y que se encuentra insignificante e invisible para las personas que le rodean. Su única ilusión es conquistar a su compañera de trabajo Cheryl Melhoff, una mujer simpática y atractiva, que le gusta por su personalidad y su sonrisa. Walter como ya mencioné es muy tímido y no se atreve a hablarle, y se conforma con observarla desde lejos, además de que ha tratado de enviarle guiños a través de un sitio web de citas con cierto fracaso debido a un detalle en su perfil de citas.


 



La vida de Walter cambia cuando se entera de que la revista Life va a dejar de publicarse en papel y va a pasar a ser digital, esto derivado de la venta y fusión de la misma empresa, lo que implica el despido de muchos empleados, incluido él mismo. Además, se le encarga la tarea de encontrar el negativo número 25, que O’Connell le ha enviado como regalo y que ha elegido para la última portada de la revista. El problema es que Walter no encuentra el negativo, y se ve obligado a emprender una búsqueda desesperada, siguiendo las pistas que le va dejando el misterioso fotógrafo o más bien, que se va creando el mismo gracias al apoyo de Cheryl.

 




Así, Walter se embarca en una aventura real, que supera con creces sus fantasías más locas. Walter viaja a lugares exóticos y hermosos, como Groenlandia, Islandia o Afganistán, donde vive experiencias increíbles y peligrosas, como saltar de un helicóptero, escapar de un volcán, pelear con un tiburón o escalar el Himalaya. En el camino, Walter se va transformando, descubriendo su verdadero yo, su valor y su creatividad. También se va acercando a Cheryl, quien le apoya y le anima en su misión, y con quien establece una conexión especial. En todo este viaje es muy importante resaltar que los personajes secundarios forman parte importante de las decisiones que Walter va tomando en el camino, como lo es su madre, su hermana, el recuerdo de su padre fallecido e incluso y me atrevo a decir, que uno de los secundarios más importantes en la película, el personal de atención al cliente del sitio de citas.

 


La película es una comedia de aventuras, con toques de drama y romance, que combina escenas de acción, humor y emoción. La película tiene una fotografía espectacular, que capta la belleza y la diversidad de los paisajes que visita Walter, y que contrasta con la frialdad y la uniformidad de su entorno laboral, esto también es algo digno de apreciar, pues conforme progresa con sus aventuras Walter, su vida se llena cada vez más de colores, en especial, después de la 25.




 

Las actuaciones son muy buenas, especialmente la de Ben Stiller, que demuestra su talento tanto como director y como actor, y que logra transmitir la evolución de Walter, desde su timidez y su inseguridad hasta su confianza y su alegría. Kristen Wiig también hace un gran papel como Cheryl, la mujer que inspira y motiva a Walter, y que le muestra su afecto y su complicidad. Adam Scott interpreta al villano de la película, Ted Hendricks, el consultor que se encarga de la transición de la revista y que trata con desprecio y crueldad a Walter y a sus compañeros. Shirley MacLaine y Sean Penn tienen papeles secundarios, pero importantes, como la madre y el ídolo de Walter, respectivamente.

 


La película tiene algunos puntos débiles, como la falta de coherencia y de realismo de algunas escenas, la excesiva idealización de algunos lugares y situaciones, o el tono demasiado optimista y naïf de su mensaje. Sin embargo, la película no pretende ser un retrato fiel de la realidad, sino una fábula inspiradora, que nos habla de la importancia de perseguir nuestros sueños, de vivir el momento, de ser nosotros mismos y de encontrar el sentido de nuestra vida, aunque también me gustaría agregar como uno de los comentarios finales que mantiene lo anterior dicho en similitud con 500 days of summer, aunque Walter Mitty es una historia más vieja.

 

En conclusión, la vida secreta de Walter Mitty es una de esas películas que te hacen reflexionar sobre muchas cosas, como nuestra propia existencia, sueños que tenemos, que queremos llevar a cabo, que se nos fueron y nuestros miedos, que muchas veces consiguen truncarnos, pero lo más importante, considero que esta película nos puede inspirar para preguntarnos lo siguiente: ¿Cuál es la versión de nosotros que queremos ser?

Muy bien lectores, hasta acá la reseña de la semana, espero que les haya gustado y que puedan ver la película, sobre todo, espero que puedan llegar a comentar que les pareció, saludos cordiales.