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FIFA world cup 2026, un torneo sin identidad

 

Un mundial sin identidad

El Mundial de la FIFA 2026, con sedes en México, Estados Unidos de América y Canadá, nos ha brindado partidos muy atractivos hasta los octavos de final, como el Argentina vs. Cabo Verde, Argentina vs. Egipto (donde la polémica no faltó), España vs. Portugal, Croacia vs. Portugal (juegos donde nos despedimos de dos leyendas vivientes en los mundiales), Francia vs. Suecia (donde el Balón de Oro se hizo presente con un triplete) o el México vs. Inglaterra.

 

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¿Por qué decir que es un mundial sin identidad?

Cuando pensé en escribir sobre este torneo, repasé muchos recuerdos. Con 29 años he vivido pocos mundiales de forma consciente, pero recuerdo los anuncios publicitarios, las transmisiones con narradores carismáticos y las cápsulas culturales que acompañaban los programas deportivos. En México, Televisa Deportes y Azteca Deportes nos hicieron pasar grandes momentos con figuras como Eugenio Derbez, Omar Chaparro o El Compayito. También estaban los promocionales coleccionables: álbumes Panini (el actual es carísimo), Coca-Cola, Pepsi, entre otros.

El simple hecho de tener una mascota que representara la identidad del país sede era algo fundamental y que ha decaído desde Qatar 2022. En aquel mundial, la mascota generó confusión: ¿era un turbante ghutra, una mantarraya o un fantasma? Ahora contamos con tres mascotas —un alce, un águila y un jaguar— representando a cada país anfitrión. Desde mi punto de vista, lo más acertado habría sido una mariposa monarca, que viaja desde Canadá hasta México y viceversa, un símbolo de unión. Las tres mascotas actuales funcionan, pero no logran conectar con la gente.


Vozinha, uno de los jugadores más populares en el mundial 2026


El tema del logo también refleja esta falta de identidad. Los diseños de mundiales previos eran más distintivos; desde Qatar 2022 el estilo se volvió más genérico. El actual, con el trofeo centrado, cumple, pero no emociona.


La logística tampoco ayudó. Viajar de Ciudad de México a Canadá, Texas o Miami no permitió a los aficionados disfrutar plenamente de las sedes. Aunque la mayoría de los partidos se jugaron en suelo estadounidense, México ofreció atractivo en los alrededores de CDMX y Guadalajara (y no, el mundial no fue norteño, que Samuel no te mienta).


Quiero cerrar con el argumento de que este Mundial 2026 no tiene identidad propia. Sin embargo, jugadores como Vozinha con la sorprendente Cabo Verde, Modric entregándose al máximo frente a la Portugal de Cristiano Ronaldo, la pregunta que miles de mexicanos nos hicimos: “¿y si sí?”, el último festejo del grito “¡SIU!”, o Mbappé demostrando que, en su tercer mundial, a sus 27 años, puede superar los récords de Messi partido tras partido… son ellos quienes le dan identidad a este mundial.